Freddy Ñáñez: Frente al oscurantismo derechista la campaña del GPP realzó nuestra esencia cultural
AVN / 2015-12-05
Caracas.- Para las elecciones parlamentarias del 6D el Gran Polo Patriótico hizo una campaña esencialmente cultural, fundamentada en el ideario heroico de la venezolanidad y que contrasta con el oscurantismo de la derecha, que solo ha emprendido una propaganda de guerra contra el pueblo, sostuvo el jefe de la Comisión de Cultura del Comando Bolívar-Chávez, Freddy Ñáñez.

"Nosotros hemos hecho una campaña de ideas y la oposición ha hecho una propaganda de guerra, su mayor argumento es el 'cambio', pero no se plantea el 'cambio para qué', cuál es la forma y oferta de ese cambio", detalló Ñañez en entrevista con la Agencia Venezolana de Noticias, quien resaltó que las fuerzas revolucionarias hicieron una campaña apoyada en nuestros valores como pueblo.

Recordó que al formalizar el comando de campaña, el presidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), Nicolás Maduro señaló la tarea esencialmente cultural de este, tanto en sus ámbitos de movilización, agitación, comunicación y argumentación, como en el diseño de sus mensajes, con lo subjetivo y estético de nuestra cultura.

De esta manera el movimiento cultural venezolano acompañó a los candidatos con música, poesía, murales, pero además "los cultores, artistas, argumentaron y abonaron al ideario que ha sumado a esta campaña electoral todo lo que corresponde a la defensa de los derechos conquistados desde el punto de vista parlamentario", explicó.

Ñañez precisó dos áreas fundamentales donde los cultores participaron, la primera fue la figuración estética de la campaña, sostenida en el imaginario heroico de la gesta libertaria del siglo XIX, "cómo la venezolanidad, en sí misma, es una construcción heroica, que surge contra la anulación de la colonia, la conquista".

Detalló que la valentía, altruismo, solidaridad y unidad como pueblo fueron los valores de la venezolanidad presentes en esta campaña electoral y que pueden verse en las piezas publicitarias y maneras que ha tenido para expresarse.

El segundo aspecto, explicó, es el ideario nacional, que desde 1998 el entonces candidato Hugo Chávez replanteó, con el pensamiento de Simón Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora, y enriqueció con el socialismo científico, además de otros movimientos contemporáneos como el feminismo e indigenismo.

Cineastas, pintores, cultores, escritores, estudiantes de artes, cronistas comunales, cofradías de San Juan, Red de intelectuales, artistas vinculados con la escena y la música, plantearon temas relacionados con ese ideario, como "mantener la unidad patria y crear condiciones para el despliegue político y la construcción de un nuevo 'nosotros', un nuevo colectivo" para la independencia.

Indicó el cultor que en la serie de manifiestos expresados esta semana por los frentes de artistas y creadores, el movimiento cultural "se planta frente al proyecto neoliberal que entraña una subjetividad de lo privado, de lo netamente individual y donde lo simbólico está supeditado al dinero".

Resaltó que en esta campaña el movimiento cultural defiende y divulga, con argumentos de gestión y filosóficos, lo que significa una República que por primera vez reconoce a la cultura como un derecho para "la creación plena de nuestra subjetividad".

DESENTRAÑAR EL OSCURANTISMO

El también presidente de la Fundación para la Cultura y las Artes (Fundarte) invitó a estudiar el mensaje opositor para desentrañar su planteamiento. "Se van a encontrar con un total oscurantismo en cuanto al discurso, y con máscaras y velos que esconden las verdaderas intenciones y proyecto que tiene de la derecha".

Explica que la idea de "cambio" que tradicionalmente la oposición vende está estrechamente relacionada con la idea de crisis que ellos mismos han creado "y la ilusión de cambio liberal donde 'yo cambio para que nada cambie'".

La propaganda de guerra, colas, violencia y la cultura del miedo son empleadas para ocultar el proyecto neoliberal, explicó Ñáñez, quien al tiempo refirió que en un escenario negado de mayoría opositora en el Parlamento, sería el Fondo Monetario Internacional el que guiaría la economía venezolana y derechos sociales.

"No es un problema de Estados, sino de corporaciones, que necesitan leyes que flexibilicen su explotación y capacidad de explotación de recursos naturales y dominio político", señaló.

Recordó que con el paquete neoliberal y la Agenda Venezuela en la década de 1990 el cine nacional vivió su peor momento en términos de público, producción y subsidios, debacle que igualmente afectó a otras áreas de la cultura e institucionalidad burguesa, como el Ateneo de Caracas.

"El neoliberalismo teme a la creación libre, porque sabe que allí encontrará una creación múltiple que prepara condiciones para un acontecimiento político revolucionario; y desprecia a la cultura y el arte en tanto que es un producto para el ocio, lo 'no productivo' y distrae del consumo", señala.

Subrayó que en la derecha no existe un vocero de la cultura con el cual poder debatir propuestas sobre el país cultural que ellos quieren. "No hay un solo pronunciamiento, ni siquiera de la farándula, que respalde el proyecto neoliberal, porque estamos hablando de un proyecto que no tiene alma, que tiene intereses corporativos".

TIEMPO DE REAFIRMAR LAS CONQUISTAS

Es necesaria la reafirmación de lo conquistado por parte de las fuerzas revolucionarias en lo que respecta a la independencia estética y cultural, sostiene Ñáñez. "Nos estamos enfrentando a las corporaciones que no tienen ningún interés en el desarrollo cultural, científico e intelectual de los pueblos, porque se hacen más peligrosos cuando están empoderados de una sensibilidad y memoria histórica fuertes".

Advirtió que la institucionalidad cultural construida en revolución como la red de cinematecas y Librerías del Sur serían susceptibles de ser privatizadas por estas corporaciones que están detrás de estos intereses. "No dicen sus proyectos, pero eso no significa que no lo vayan a ejecutar".

Hay dos escenarios, señaló refiriéndose a Simón Rodríguez, en el que dos contrarios se encuentran: es "proyecto o escaramuza". Hay un proyecto de país que se construye, con muchísimas dificultades, "que podría darnos a nosotros la tranquilidad e independencia política y cultural", resaltó.

Mientras que la escaramuza es de la banca internacional, del capital que no se cansa de saquear en Grecia, África y América del Sur "y que ve en Venezuela dos cosas fundamentales, los recursos naturales que necesita para afianzar su poder bélico y el surgimiento de una nueva escena multipolar en el mundo que termine restándole espacio de influencia", señaló.

Por Pedro Ibáñez